Si bien el título reseña la fecha en que ocurrió, no alude a que se trata de una hazaña deportiva. Con el antecedente del 4-0 del Parc Des Princes del 14 de febrero muy fresco en la memoria, pero con partidos recientes en liga en los que denotaban una preparación tanto de la afición como del equipo a fin de atacar permanente y en proporciones épicas, los integrantes del FC Barcelona hicieron la machada, no sin antes recibir algún trato preferencial.

A fuerza de ser sinceros pocas veces se había visto al FC Barcelona correr como posesos en un frenesí que demostraba el interés por marcar lo más temprano posible en el partido. Quien escribe estas líneas estaba entre los que no creían posible que levantaran el pesado lastre que representaba el marcador del partido de ida.
Un magistral Neymar liderando durante todo el encuentro, y con un avasallador dominio de todo el bloque, lograron marcar al minuto 3 por parte de Suárez. Surtiendo un efecto más bien esotérico sobre los franceses. Los siguientes dos tantos fueron más por tosudez que por técnica. Un taconazo de Iniesta en el área rebotó en la pierna de Kurzawa y se introdujo al minuto 40. Un derribo sobre Neymar (que muchos consideraron rigorista) lo señaló el germano Denis Aytekin como pena máxima al minuto 50. Messi al manchón y a cobrar. Con cuarenta minutos por jugar era cuestión de tiempo para empatar la serie. El panorama era desolador para los parisinos. El planteamiento de Unai Emery de defender desde el minuto uno (y la temprana anotación) hizo que les calara en los huesos el temor a perder la eliminatoria. Fue un partido mal planteado. Viene a la memoria el severo correctivo que le impuso por idéntico marcador de 4-0 el Athletic Bilbao al conjunto blaugrana en la Supercopa de España de 2015. El marcador de la vuelta fue 1-1.
Retomando la correlación de los hechos. Minuto 61, Cavani pone el 3-1. Esa anotación forzaba al Barcelona a marcar tres tantos más por el valor doble de los goles marcados de visita. Un eventual 5-5 le daba el pase al PSG. Siguió trabajando a destajo el blaugrana pero no le salían las cosas. Entró Arda Turan y André Gomes. Una falta en la orilla del área que cobró Neymar a falta de tres minutos del final entró por la escuadra. Una supuesta carga sobre Suárez se marcó como pena máxima y el brasileño la anotó al minuto 90. Dan cinco de alargue y Ter Stegen se viste de héroe al 94 al quitar el balón a un jugador francés que se marchaba sin nadie que lo detuviera. Se la entrega a Neymar que manda un globo que contacta Sergi Roberto y se arma el zafarrancho en el Camp Nou. Ni en el sueño más loco se pudo haber imaginado ese abrupto final. Aunque esta última aseveración pudiera desvirtuarse, pues los asistentes no dejaron de alentar.

Con ese 6-1 se quedaron con shock hipovolémico quienes ya veían a los blaugranas fuera de la competencia. De estar regodeándose al verles derrotados pasaron a echar espuma por la boca, inconformes por el pase de los catalanes. No deja de causarme cierta desconfianza esta clasificación. En anteriores ocasiones no siempre se ha llegado a feliz término luego de haber cumplido una gesta como la de ayer. Esperaremos el sorteo de la próxima semana para ver de qué cuero salen más correas.
Mario Francia.