Quisiera creer que todos saben quién es Arsène Wenger. Él es el emblema número uno del Arsenal (hasta los nombres se parecen), es el francés que transformó el fútbol en Inglaterra y uno de los pocos que le hizo cosquillas a Sir Alex Ferguson. Wenger es el segundo entrenador (compartido con Mourinho) más ganador de la Premier League (3). El primero es tan obvio que ni lo mencionaré. El francés lleva tanto tiempo en el Arsenal que la mayoría de fans y amantes de la liga inglesa no recuerdan a los gunners sin él al mando. ¡Está ahí desde 1996! Alex Iwobi, quien es la futura estrella del club, no tenía ni un año de vida en aquel entonces. Lamentablemente su reinado esta apunto de caer y de una manera muy fea. Malas noticias para todos aquellos que no apoyamos al Arsenal. Todavía #WengerIn

Empecemos por lo que ha hecho bien. Este señor revolucionó la Premier League cuando introdujo su propio estilo, su “jogo bonito”. Ese fútbol vistoso que hizo temblar a cualquier equipo que pisara aquel pasto de Highbury. No solo en Highbury eran letales, ese Arsenal arrollaba en casa y fuera de ella. Gracias a Wenger estaban repletos de franceses y de los mejores. Era un equipazo: Vieira, Henry, Pires y Wiltord acompañados por cracks internacionales como Bergkamp, Gilberto Silva, Kolo Touré y Ljungberg. Por algo se coronaron como “the Invincibles” pues lograron una de las mayores hazañas futbolísticas en la historia del balompié inglés. No solo quedaron campeones invictos sino que pasaron 49 partidos sin conocer la derrota (… hasta qué conocieron la sed de venganza de Ruud van Nistelrooy y compañía). El mérito casi siempre es del entrenador (sí, Zidane, te estoy viendo a vos) y dárselo a Wenger no es incorrecto pues sus aciertos se notaban. Él logró traer al Arsenal de nuevo a la élite y con mucho estilo. En cuanto a Europa el Arsenal de Wenger no fue tan aplastante pero sí eran frecuentes en semifinales e incluso una final. No se puede negar que, a pesar de nunca haber ganado esa añorada copa, siempre se disfrutaba ver al Arsenal en noches de Shempions. Como extrañan el #InArseneWeTrust.

Desde la final perdida en Francia en el 2006, los Gunners se han venido para abajo. No por algo si investigas en el internet los tres “hashtags” favoritos de ellos son: #WengerOut, #BackInTheDay y (hay que darles crédito por seguir creyendo) #ThisIsOurYear. El Arsenal bajo Wenger ha ganado 15 títulos y de esos, 6 han sido desde esa foto de arriba (3 FA Cups y 3 Community Shields). Esto quiere decir que en sus últimos 13 años Wenger no ha ganado un campeonato élite… Esos campeonatos de los cuales se le exige al Arsenal ganar o por lo menos competir cada año. Sí, todos los años parece que van a competir pero las probabilidades de que se mantengan en la pelea en Enero son las mismas a las mías cuando prometo dejar el alcohol el primer día de cada año. Es que todos los años Wenger promete algo diferente pero entrega lo mismo: clasificación a Champions League, lograr los octavos de esta y la esperanza de que el otro año será EL año. Han sido ya siete años consecutivos que el Arsenal se despide de la Champions en octavos de final.
Finalmente la burbuja se reventó y sus fanáticos han entrado en razón. Las protestas por la renuncia/despido del francés incrementan cada semana que avanza. La (última) humillación contra el Bayern o la decisión de dejar a Alexis Sánchez en la banca contra el Liverpool son las razones que definitivamente le han hecho perder el apoyo de todos sus seguidores, incluso el de sus más fieles. Wenger ya no es el hombre que era, esa ferocidad elegante que tenían sus equipos simplemente ya no se ve. Desde ya mucho que no. La verdadera razón por la que ha seguido al mando del Arsenal todos estos años es porque Wenger es el mejor director técnico que un presidente de club de fútbol puede tener. Obviamente, viéndolo desde la perspectiva de un presidente estadounidense (Stan Kroenke) que su único interés es ganar… Ganar dinero. Wenger es el maestro, o mejor dicho, era el maestro. Todos los años recibiendo el jugoso bono de clasificación a Europa, vendiendo mucho y comprando poco hizo al Arsenal en el club más rentable del Reino Unido. Ahora es diferente pues su situación en la Premier está complicada y no ha habido mayor recompensa por los fichajes ambiciosos de Özil y Sánchez, o los extravagantes de Xhaka y Chambers.

En conclusion, el futuro de Arsène Wenger no se ve muy bonito. Ya perdió el apoyo de sus fanáticos y parece que también el de sus jugadores y directores. La risa de Alexis al final del partido de ayer lo dice todo. Aún así hay que respetar y admirar a la leyenda que es. El fútbol inglés le debe mucho y el Arsenal le debe todo, eso hay que reconocerlo. Lamentablemente el fútbol ahora se vive con memoria corta y a las leyendas también se les saca por la puerta trasera. Si no me creen, pregúntenle a Rainieri. Así como al italiano, a Wenger seguro no le costará encontrar trabajo, si decide continuar. Por lo tanto, Arsène, ve preparando tu curriculum que en verano te esperan nuevas aventuras. No te preocupés, simplemente poner “soy el segundo mejor después de Ferguson” te abrirá muchas puertas. No cabe duda que Wenger y sus extravagancias harán falta. Sus peleas con árbitros y Mourinho, los millones de memes a su nombre y sus abrigos gigantes son gracias de todas las semanas. Que quede claro que todo es suposición mía, puede que él siga pero como dijo el gran Harvey Dent: «O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para verte convertido en el villano.» #CitandoBatman #MerciArsène
Seguini