Hoy Wayne Rooney logró tal vez el mayor logro de toda su carrera. Hoy se convirtió en verdaderamente una leyenda del Manchester United y del fútbol inglés. Rooney rompió el récord de Sir Bobby Charlton al anotar su gol 250 con la camiseta del Manchester United, convirtiéndose así en el mayor goleador en la historia del club. Ha sido una carrera muy larga con muchos altos y bajos y quiero aprovechar de la libertad de expresión para contarles porqué Wayne Rooney es mi ídolo.

Todo empezó con su debut en la Premier League con el Everton a sus 16 años. Anotó un golazo nada más y nada menos que a un eterno rival del United, al Arsenal. Que introducción al mundo del fútbol, ¿no? Desde ese momento Wayne A.K.A. Shrek estaba en la boca de todos. Esto fue en el año 2002. Después de seguir luciéndose con el Everton, llegó el 2004 y ahí fue cuando Sir Alex Ferguson decidió comprarlo y llevarlo al Manchester United. Yo tenía trece años en búsqueda de un ídolo, ya que Becks se había marchado al Real Madrid. Yo estaba emocionadisimo. Es como si en una fiesta te dicen que se acabaron los canapés de camarones pero que ya vienen los de langosta.
Rooney llegó con 18 años al United como una apuesta atrevida de SAF después de haber pagado £25.6 millones (en ese tiempo era arriesgado pagar tanto por un adolescente). Eso sí, no muchos lo cuestionaron, ya que el potencial que mostraba Rooney era brillante. Su debut no se quedó corto. Su primer partido fue en la Champions League contra el Fenerbahce. Recuerdo haberlo visto después de haber salido corriendo de la escuela a mi casa. Roon marcó un hat-trick. Como les dije, yo estaba desesperado por un ídolo y ese debut fue el amor a primera vista del que en las películas hablan. Para ponerlo en contexto, yo estaba muriendo de la sed y Rooney me entregó una Heineken helada. Después de su debut todo iba en ascenso. Rooney se convirtió en nuestro emblema y al lado de Cristiano Ronaldo el United era, según muchos, el mejor equipo de Europa (yo sé, estaba el Barcelona de Guardiola pero este Manchester era prácticamente imparable). Muchos incluso creían que Rooney podría competir por el Balón de Oro. Nunca llegó y ya dejamos de creer.

Rooney nos siguió deleitando con golazos (Esa chilena contra el City. #NosRobaronEnElPuskas!) y ganando títulos con el United. Adelantamos los años y llega el 2010 cuando fue su primer verdadero mal momento en el Manchester. Se rumoraba que estaba descontento y quería irse. ¿El posible destino? El Manchester City. Con esto Wayne se creó muchos enemigos entre los fans del club. Después de los rumores y descontentos, lo único que él quería (aparentemente) era dinero, pues con una renovación millonaria de contrato decidió quedarse tres años más. Esto no solo sucedió una vez sino que se repitió en el 2013 cuando nuevamente tenía que renovar. Las mismas amenazas, las mismas discusiones, la misma solución. En ese entonces Rooney seguía marcando goles, seguía ganando títulos para el Manchester United pero la relación con los fans nunca volvió a ser la misma. Es como si tu novia te amenace con irse con el tipo del BMW si tú no compras el Ferrari. Yo, personalmente, seguía creyendo en Wayne. Seguía creyendo que su interés era por el club y, a pesar de que su nivel no estaba a las alturas de antes, iba a continuar dándolo todo por el escudo en su pecho. #SeguiniElMisericordioso.
Finalmente llegó el suceso que probablemente más afectó la carrera de Rooney: el retiro de Ferguson. Yo sé, un jugador de calidad mundial puede jugar bien bajo cualquier entrenador. Rooney simplemente ya no era el mismo. La transición, eso sí, no solo afectó a Rooney sino que a toda la institución. Wayne, a pesar de haber sido promovido a capitán del equipo, mostraba una calidad de fútbol muy inconsistente. Ya no simplemente se le pedía que jugara bien sino que liderara aún mejor. Empezaban esas rachas de más de diez partidos sin meter un gol. Se le veía más agotado y menos motivado. Sin duda todo jugador pasa por un mal momento pero él dejó de ser Wayne Rooney por completo. Ahí fue cuando mis esperanzas empezaron a morir. Su poca motivación e inhabilidad de marcar o crear goles afectaba directamente el resultado del partido. Obviamente no es culpa de Rooney por las últimas malas campañas del Man Utd pero él, como el líder del camerino, debería de haber mostrado más garra y pasión para darle confianza a la plantilla. Fue completamente lo contrario. Se le veía cada vez más escondido, menos participativo en el juego. Bajo tanto su efectividad que lo movieron a mediocampista (donde sin duda tiene los dotes adecuados) para darle puesto a otros delanteros. Siendo el emblema y capitán del club, no se le podía fácilmente dejar en el banquillo.
El papel de Rooney fue condenado a ser una falsa esperanza en el once inicial. Hasta que llegó Mourinho el año pasado y finalmente decidió sentarlo por mejores opciones. En mi opinión fue la decisión correcta, pues no solo mejoró el fútbol del club, sino que Rooney se quitó un peso inmenso de encima. Cuando juega ahora parece más relajado, más fresco y, aunque ha marcado pocos goles, su creación de oportunidades ha mejorado bastante. Rooney esta temporada ha jugado poco pero ya ha marcado goles importantes que han salvado más de un partido para el Man Utd. El partido rescatado más reciente fue el de hoy contra el Stoke City. No sólo rescató un punto con un golazo al cierre del partido sino que se convirtió en el mayor goleador de la historia del United (250) y en el mayor goleador visitante en la historia de la Premier League (88).

He mencionado la carrera de Rooney a nivel de club, pues hoy se lució vistiendo la del United y no la de Inglaterra. La otra razón es porque, a pesar de ser el mayor goleador en la historia de la selección (53), nunca cumplió con las expectativas. Ha sido una larga carrera la que ha tenido con los tres leones, empezó a los 17 años y aún jugando desastrosamente en los últimos años sigue siendo convocado. Rooney pudo ser el jugador héroe que Inglaterra necesitaba y nunca lo fue. Rooney es el mayor goleador pero su aporte a la selección ha sido realmente nulo.
Esta entrada he tratado de hacerla lo más objetiva posible. Me cuesta, yo también lo noto. Aún así espero haber expuesto mi opinión sobre Rooney. No hablé mucho de su fútbol, no lo necesitaba. Todos ustedes conocen la garra y los 4 pulmones que Rooney tenía, esos trazos al estilo Paul Scholes y esas definiciones aprendidas del gran Ruud van Nistelrooy. En fin, Rooney tiene el talento natural y dotes físicos perfectos para un futbolista profesional destacado. Lamentablemente su fútbol no evolucionó y por eso el mal momento que atraviesa. Aún así, Rooney sigue rompiendo récords y asegurando su puesto entre las leyendas del fútbol inglés. Tiene las estadísticas y trofeos para ser considerado uno de los mejores. Es amado por muchos, es odiado aún por más pero no se le puede negar el pedigree ni su puesto en los libros de récord. Rooney puede que no esté en tu XI favorito del Manchester United, de la Premier League, de Inglaterra o de la vida pero te reto a que nombres un jugador inglés con más títulos y récords individuales qué Rooney. A Rooney lo resiento últimamente por su mala forma pero le debo mucho más alegrías qué tristezas o frustraciones. Incluso esas frustraciones me hicieron madurar como amante del fútbol. En fin, the Class of 92 hizo que me encantara el Man Utd pero Rooney hizo que me enamorara. Por eso y mucho más: Rooney es mi ídolo. #GraciasShrek
Seguini.