Mi NBA

Hola damas y caballeros,

Hoy les quiero hablar del baloncesto. Similar al fútbol, el baloncesto sí se juega en todo el mundo y bastante bien. A diferencia del fútbol, sólo hay una liga relevante y todopoderosa en este deporte: la NBA (National Basketball Association). Digo que es todopoderosa, ya que el dinero, los patrocinadores y la gloria están ahí. A pesar de que hay mucha calidad fuera de los Estados Unidos, la mayoría de los jugadores internacionales desean jugar en la NBA para así lograr convertirse en leyendas del deporte. Este no es mi punto, simplemente no quiero que algún lector se me ofenda porque no hablo de la ÑBA o de las ligas sudamericanas. ¡Entendéme!  

El basquetbol me empezó a llamar la atención como a todo niño de los 90s qué no vivia en USA, gracias a Space Jam. Probablemente una de las mejores películas para niños qué van a existir en la historia. Ahí es cuando conocí por primera vez a un tal Michael Jordan. Que quede claro qué MJ no fue mi personaje favorito de la película, Taz la rompió (literalmente). Excluyendo a los personajes animados, aparecen unos jugadorazos además de “his royal airness” cómo Charles Barkley, Larry Bird, Patrick Ewing, entre otros. Esta película es la mejor propaganda qué pudo haber hecho la NBA, ¿sí o qué? #Testified! Nada le gana a esa introducción.

Después de Space Jam empecé a conocer más y más de la NBA. Jordan y sus Bulls eran los famosos para los que recién aprendían del deporte y era fácil convertirse en fan una vez los veías jugar. A mi en cambio – como buen hipster – me fascinó un jugador nada más: Allen “the Answer” Iverson. En mi humilde y subjetiva opinión es el mejor jugador de la historia (#GOAT). No quiero aburrirlos con sus estadísticas o un análisis de su juego, tampoco me especializo en eso, simplemente quiero decirles que AI3 fascinaba al igual que lo hace Messi, Roger Federer, Peyton Manning o el mismo Jordan. Iverson empezó a dominar la liga a pesar de no tener un equipo lleno de talento. El único compañero que recuerdo bien de ese equipo es Dikembe Mutombo y, para serles bien honesto, lo recuerdo por lo gracioso que es el nombre. Aún así Iverson y sus “sixers” en el 2001 llegaron a una NBA Final contra posiblemente uno de los mejores equipos de la historia, los Lakers de Phil Jackson. Lamentablemente perdieron pero con la cabeza en alto mucho gracias a The Answer. Confieso que mi amor por la NBA estaba directamente vinculado a los Sixers de Allen Iverson. Así como su nivel empezó a caer, debido a problemas fuera de las canchas, mi amor e interés por el deporte también. Por un momento pensé qué habia encontrado a mi sustituto en Rajon Rondo con los Boston Celtics pero no fue lo mismo. Sí, eran un equipazo y lograron quedar campeones pero así como uno extraña a una ex-novia, ya no era lo mismo. Así fue como pasaron los años y olvidé la NBA.

Fue entonces en el 2015 que mi amor resucitó de las cenizas nada más y nada menos que gracias al videojuego NBA 2k15. ¡Pedazo de juego! Con este juego fue que me di cuenta del talento individual que hay ahora en la liga. Ahora no sólo me fascinaba un jugador sino que muchísimos. Jugar no sólo con los jugadores históricos que admiraba sino que también conocer a las nuevas estrellas me abrió los ojos y resucitó mi amor mejor qué el beso de Trinity a Neo. Desde entonces disfruto sentarme a ver los partidos apoyando no sólo a un equipo o jugador. Ahora soy fan de todos. Admiro el deporte y el talento de cada jugador. Si me preguntas, ¿cuál es mi equipo favorito? No tengo y no voy a tener. Que pereza el fanatismo subjetivo, ya lo superé con Iverson. Ahora apoyo al jugador que se revienta en la cancha, el arrogante que sabe que tiene el talento, el “showboater”, el explosivo, el leal al deporte. La NBA ha renacido en mis ojos con la rivalidad James vs Curry, la genialidad de Russell Westbrook, las clavadas de Zach Lavine, los crossovers de Kyrie Irving, la garra de Damian Lillard, la elegancia de Dirk Nowitzki, la defensa de Kawhi Leonard (#KawhiNot?), la juventud eterna de Tim Duncan y la resurrección de Carmelo Anthony. Hay baloncesto de sobra, queridos amigos.

La interminable cantidad de partidos que hay en la temporada regular de la NBA me hace difícil ver los partidos. Siendoles sincero, yo soy un fanático de los Playoffs. Cuando la crème de la crème se enfrenta para sobrevivir. Cuando la palabra “clutch” toma significado (Clutch: Momento decisivo donde un jugador tiene que aparecer para hacer la diferencia). Cuando los extraordinarios se diferencian de los ordinarios. Cuando las leyendas nacen o mueren. Suena como de película, ¿no? Creanme que la postemporada de la NBA inspira a los escritores de tales películas. Si no me creen, ¡miren Space Jam de nuevo!

Seguini

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